Buck Angel y su concha militante

Ver a Buck desnudo es impactante; primero por los músculos enormes que decoran sus brazos y marcan sus abdominales, segundo por la concha que tiene entre las piernas, tercero porque es sexy. Muy sexy. Buck Angel no quiere ser aceptado, considerado ‘normal’, ni tolerado. Él quiere ser fruto de deseo, que las fantasías sexuales más calientes lo tengan a él como personaje principal.

Buck Angel empezó a trabajar en la industria pornográfica porque no encontraba ninguna representación erótica de hombres como él; hombres con concha. Él era mujer, ahora es hombre, y no veía la sexualización de su condición en la industria adulta.

“Sentí que había algo que faltaba y me metí en el rubro; quería llenarlo de una visión más positiva del cuerpo y de la sexualidad. Lo que te define no es lo que tenés entre las piernas”

Buck recuerda el doble mensaje que le enviaban sus padres: por un lado, lo trataban como el varón que él sentía ser; podía vestirse como quisiera y llamarse Buck. Por el otro, cuando tenían que visitar algún familiar o ir a misa, lo obligaban a usar vestido. Él mismo asistió a diferentes tipos de terapia en las que la respuesta era confusa, del estilo de ‘sos una mujer extremadamente masculina’ y otras ridiculeces.

Un poco de empatía. Imaginate sentir que el cuerpo que habitás no es el que te gustaría tener, que donde desearías que hubiera un pijón, haya una concha. Que en el pecho que fantaseás musculoso y varonil, haya tremendo par de tetas. Imaginate que sos Juan en el cuerpo de Carmen, que por dentro te sentís Susana, pero por afuera te ves como un Oscar cualquiera. Ahora imaginate que a ese sentimiento de encierro en un cuerpo que parece no pertenecerte se suma la incomprensión, la falta de información, la apatía y la transfobia. Lindo panorama para atravesar la pubertad.

En el momento en que no pudo soportar la incomodidad con su cuerpo, recuerda, Buck se perdió en las drogas. Fue recién sobrio, tiempo después, que terminó de identificar lo que le pasaba y llevó a cabo su transición. Siempre recuerda el momento en el que se animó a decirle a su terapeuta que se sentía hombre y sonría cuando cita la respuesta que finalmente recibió: ‘te creo’.

Las personas no transexuales están acostumbradas a verse representadas en todas las industrias culturales. Y esto puede parecer una boludez, pero no sentirse identificadx con los contenidos audiovisuales o gráficos es una muestra de algo mucho más profundo; si tu cuerpo no sale en la tele es porque algo ‘raro’ tiene.

“Para mí, ser un pervertido significa estar en contacto con tu sexualidad’’

‘Nadie está haciendo porno de hombres transexuales’, pensó, y así fue como se metió en la industria pornográfica. Hoy, Buck es El Hombre con Concha de internet y llama la atención la repercusión mediática que tuvo; la búsqueda de su nombre en Google tira más de 13,6000,000 resultados en 0,41 segundos.

Buck empezó a producir y actuar en su propia productora de cine adulto: Buck Angel Entertainment. En 2005 fue el primer hombre trans en aparecer en una película de porno gay masculino. En el mismo año protagonizó la primera escena porno entre un hombre trans y una mujer trans que estuviera nominada a los Premios AVN (de la revista Audult Video News) como ‘Escena de sexo más escandalosa’. Dos años después, se convirtió en el primer hombre transexual en ganar ‘Intérprete Transexual del Año’.

Todxs sabemos (y aceptamos) que hay personas a las que les erotizan las pijas, otras que aman las conchas y otras tantas que saben disfrutar de ambas. Parecería estar todo bien con los genitales. HASTA que lo que hay entre las piernas no coincide con lo que el resto de tu aspecto anuncia. Con la pija todo bien, sin tetas no hay paraíso, genial, aguanten las conchas y de los culos ni hablar, somos fanáticxs. ¿Es una cuestión de combinaciones, entonces?

“Por ser una estrella porno no fue fácil que la gente me tomara en serio, que entendiera que tenía algo para decir’’

¿Por qué no se opera? Pensarán los transfóbicos privilegiados. A ver, querido hombre que nació hombre, una cirugía genital no es soplar y hacer botellas. Para los hombres transexuales, particularmente, el procedimiento presenta más problemas que soluciones y la cirugía termina siendo, en la mayoría de los casos, una cuestión simbólica. Se consigue el pene, sí, pero son penes con capacidades reducidas que muchas veces ni siquiera pueden alcanzar erecciones ni el placer del que serían capaces de disfrutar con la vagina original. El proceso, además de ser doloroso y carísimo, disminuye alarmantemente las posibilidades de tener orgasmos. Imaginate.

Buck decidió conservar su vagina y promueve esa posibilidad para los hombres trans. Da charlas motivaciones y de defensa de los derechos humanos en universidades, programas de radio y televisión, entrevistas de prensa gráfica y lugares de encuentro de personas trans.

Buck sí se realizó la operación en el pecho y quería ir por el todo hasta se enteró lo de los no orgasmos y reculó; tener una pija entre las piernas dejó de ser opción. Fue entonces cuando le encontró una vuelta económica a la cuestión; decidió generar la demanda para su oferta y sexualizarse a sí mismo.

Buck veía que había mucho material con mujeres trans como protagonistas. “¿Cómo puede ser que no haya habido nunca un hombre como yo en la industria del porno?’’, pensó entonces. Recuerda que ya había de todo; porno de fetiches con globos, con pies… Todo, menos un hombre con concha.

“Y adivinen quiénes eran mis consumidores número uno… los hombres gay. ¿Cómo es eso posible? Yo pensaba que los gays odiaban las conchas. Aparentemente no, y esa es otra muestra de lo increíblemente amplia que es la sexualidad. En ese momento me di cuenta de que lo que yo estaba haciendo era mucho más que pornografía’’

Buck Angel inventó un género pornográfico. Su carrera, si embargo, se armó sobre la marcha. En un principio, Buck se dedicaba mayormente a la producción y actuación en películas pornográficas; hoy, su fuente de ingreso en la industria adulta es desde el activismo. Buck milita por que lxs jóvenes trans puedan encontrar esa paz en el amor propio y la aceptación del cuerpo, sea como sea.

En 2016 lanzó al mercado el primer producto de masturbación para hombres transexuales con vagina. El Buck-off es un instrumento que succiona a la vez que funciona como vibrador. Otra característica de este juguete es que quien lo usa puede masturbarse sin tener que tocarse la vagina. Esto es muy importante para los hombres trans que, en muchos casos, no se sienten cómodos tocando sus genitales. “Están muy desasociados a sus vaginas porque no las reconocen, no las sienten masculinas’’, explica Buck.

A partir de charlas que tuvo con cientos de muchachos trans, Buck estima que el 90% conserva su vagina. Lo inusual de las conchas de hombres trans es que tienden a agrandarse por la testosterona (sobre todo el clítoris) y a tener mayor sensibilidad. “No había nada para nosotros en el mercado’’, cuenta.

El caso de Buck Angel es único. Se trata de un prosumidor que logró hacer una marca de sí mismo que hoy funciona como una empresa multifacética de creación y distribución de contenidos sexuales. Se trata de una persona que logró difundir ideales que promueven el respeto de derechos humanos básicos de la identidad sexual y de género.

Es muy importante para las personas sentirse identificadas con la pornografía que consumen y muchas personas que están disconformes con sus cuerpos consultan y piden ayuda en la web para sentirse acompañadas y valoradas.

El sexo, los géneros y la orientación sexual están en disputa. Y la variedad del abanico de la sexualidad es inabarcable; hay tantas identidades sexuales como individuos existen, así que a no olvidar el mensaje más puro de Buck: todxs somos dignxs de ser deseadxs.